domingo, 23 de noviembre de 2014

Cuando los dinosaurios dominaban la tierra

Ese es el peliculón, del que podéis ver el tráiler aquí, que a modo de video motivacional que en el cuartel general de la SGA hemos estado visionando durante las últimas semanas, planificando nuestra participación en la Prehistórica de la Roca del Vallés. Pensamos que a falta de poder salir en bici con regularidad, buena era una película relacionada con el lema de la pedalada para prepararnos. Y la verdad es que tan mal no nos ha ido a la vista de los resultados. Tendremos que ir pensando qué película nos ponemos para cuando nos apuntemos a la cursa de "Xurribikers" (¿hay cine sobre churrerías?). Para la Quebrantahuesos una de Steven Seagal, está claro.

Teniendo que madrugar un poco más de lo habitual, el domingo 23/11/2014 a las 7:45 ya estábamos en la Roca aparcados y prestos para recoger nuestros dorsales. Nada de calentar ni coger sitio en la linea de salida: nos tomamos la Prehistórica como una quedada dominical más y, seguramente, esa fue una de las claves para pasarlo tan bien encima de nuestras bicis. El pedalear por una zona nueva también hace mucho, eso es cierto.

A los pocos minutos de arrancar ya comenzamos a adelantar a corredores, cosa que no dejamos de hacer en toda la pedalada. En honor a la verdad, alguno también nos pasó; sobretodo en los avituallamientos, donde no perdonamos y comimos hasta amortizar la inscripción. La única pega que se les puede poner, es que sólo había coca cola y agua para beber, en cuanto a lo sólido: cruasanes, frutos secos y fruta sin escatimar en la cantidad.

El recorrido muy variado y divertido: tramos de pista, muchos senderos en fila de a uno, bajadas rápidas y subidas muy asequibles, predominando en todo momento el sauló (que alguna mala pasada nos jugó, llegando a besar el suelo en alguna ocasión). El circuito era 100% ciclable en sus 35 kilómetros y no presentaba ninguna dificultad técnica grande; se formó algún tapón en las zonas de barro y en los pasos más estrechos, pero estaba muy bien diseñado.

Sin grandes apuros nos plantamos en la meta, con una sensación de "¿ya hemos acabado?". Nos supo a poco la verdad, y si hubieran alargado la pedalada 10 kilómetros más no creo que nadie se quejara. Tras cruzar la linea de meta tocaba la recogida de obsequios, butifarrada, lavado de bicis y la vuelta a casa con una sonrisa en la cara. Así da gusto!

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